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La Coctelera

Categoría: Santiago de Chile

Chile: de compras en el Pueblito de los Dominicos

Posteado por: Date una vuelta el 25 jun En: Chile Santiago de Chile - sin comentarios

La última mañana en Santiago de Chile la pasamos paseando entre los puestos de artesanía del "Pueblito de los Dominicos". Como podéis ver en la completita página web, el tal pueblito es una interesante muestra de trabajos en piel, madera, joyería, cerámica (especialmente atractivas las piezas de barro negro).

Es aquí donde nos hacemos con el primer souvenir propiamente dicho del viaje: una botella de cerámica con forma de frasco cuadrado, de color azul y con reproducciones de los petroglifos prehistóricos que se encontraron en Cerro la Silla, la Serena (Desierto de Atacama). Una obra de la artesana María Paz Rodríguez y Sergio Teillery, en el local 144 :-). El hecho de tener una reproducción de un pedacito del desierto de Chile es casi como una muestra de nuestro compromiso de volver a este país con más tiempo en otra ocasión.

Vimos también allí una buena colección de bonsais y la peculiar obra de la artista local Soledad Espinosa. Ha pintado una serie de 14 obras que forman la exposición "Madonas del bosque", basándose en temas religiosos tradicionales pero sustituyendo a los protagonista por personajes populares de su entorno. Llama la atención el tratamiento de los marcos, a los que se ha pegado elementos que refuerzan la idea de cada cuadro.

Tras los dominicos, Rosa nos dejó en el hotel, donde ya nos esperaba el guía que nos dejaría en el aeropuerto. Amablemente, se quiso desquitar de que optáramos por prescindir de su guía de introducción el primer día en favor de Rosa y nos dio un buen montón de explicaciones históricas de todo lo que se le ponía a tiro en el camino al aeropuerto.

Desde allí, rumbo a la polinesia francesa, al buen tiempo y a paisajes realmente diferentes :-)

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Chile: de fonda por Santiago de Chile

Posteado por: Date una vuelta el 24 jun En: Chile Santiago de Chile - sin comentarios

Una fonda consiste en lo que en España llamaríamos quizás una feria, en el sentido andaluz de la palabra. O más bien, un conjunto de casetas de una feria metidas en un sólo techado...

Hay actuaciones musicales, se baila, hay puestos de venta de dulces, artesanía y pequeñas atracciones de feria. Y por supuesto, se come y se bebe. A veces bastante: durante las Fiestas Patrias no es raro ver en los noticieros locales en TV menciones a altercados y robos, las autoridades llaman a la moderación en el consumo, tanto en la dieta como en el alcohol. Sobre todo en el alcohol. Para que los chilenos no se ofendan si leen esto, les aclararé que el botellón de aquí produce estragos similares, pero todos los fines de semana...

En todo caso, parece que el ambiente depende mucho de la fonda a la que uno vaya. La idea inicial era ir a la Jane Fonda, original nombre. Pero cuando recogemos a uno de los amigos de Rosa, Alberto, sus vecinos nos recomiendan otra diferente e incluso nos ceden algunas entradas (no me canso de dejar aquí muestras de agradecimiento a la amabilidad de los chilenos).

Así que allí nos vamos. Me sorprendió ver que la fiesta acababa tan pronto, apenas a las once de la noche. Luego, el taxista que nos llevó de vuelta nos contó que había fondas de día y fondas de noche, y que habíamos estado en una fonda de día. Tuvimos el tiempo justo de comernos una parrillada (sin "interiores" osea, libre de entrañas varias. Una carne jugosa y deliciosa que me hizo pensar en lo que a veces se pierden mis amigos vegetarianos) y de pedir lo que allí llaman "Borgoña con frutilla" donde el borgoña es en realidad una sangría y las frutillas son fresas. La combinación no está nada mal y el trago entra suave. Entretanto, disfruto y mucho de la conversación con Alberto, un jovencísimo directivo español que lleva apenas un año en Santiago.

Alberto demuestra don de gentes y conversación amena. Comparte la misma tristona sensación que me quedó de Buenos Aires, ciudad que él ha visitado tambén recientemente. Comentábamos que el ambiente en la fonda tampoco estaba muy animado. La música era lenta y melancólica, nadie bailaba, algunos se animaban a corear los tristes estribillos, como entre susurros. La familia que teníamos sentada al lado no cruzó palabra en toda la noche. Y los puestos de artesanía que quedaban en el interior estaban también vacios.

Lo más interesante fue comprobar la diferente percepción que tenían de Chile los diferentes contertulios que nos compañaban esa noche. Me divertía y me intrigaba ver la diferente actitud de los que tenían bajo su responsabilidad laboral a empleados chilenos. Había quíen se sorprendía de su aparente falta de iniciativa, de algunos casos fragantes de deslealtad (faltar al trabajo con cualquier excusa, para luego tropezar con tu jefe en la calle, mientras estás sacando unos pesos tirando las carta a los transeuntes). Había quien aplicaba un marco de referencia europeo para quejarse de ciertas actitudes, y había quien se preocupaba de contrastar las condiciones de vida de sus subalternos para intentar comprender ciertos comportamientos que aquí nos parecerían injustificables en un marco laboral. Así, hay quien comprende que los que viven en calles sin asfaltar lleguen tarde, o directamente no puedan llegar a trabajar si ha llovido mucho por tener sus calles inundadas, o por que se les caía el tejado de la casa. O comprendían que alguna vez una mujer no había podido presentarse en su puesto por haber sufrido maltratos de su pareja la noche anterior. Una vez más, un problema en muchos casos vinculados al alcoholismo...

Unas notas de realidad de primera mano también forman parte de conocer más acerca del país.

Amabilidad y derroche de cortesía, apatía y tristeza, fiestas melancólicas y abusos de alcohol, de todo esto y mucho más habrá no sólo entre las gentes de Chile, sino en tantos otros lugares, incluido el que consideramos nuestro...

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Chile: Santiago de Chile (II)

Posteado por: Date una vuelta el 5 may En: Chile Santiago de Chile - sin comentarios

Después de la comida, subimos al Parque Metropolitano de Santiago, un antiguo volcán que se eleva justo frente al apartamento de Rosa, y al Cerro de San Cristobal, que nos ofrece buenas vistas del atardecer a ambos lados de la ciudad. La visibilidad de la tarde nos alcanza para ver gran parte del centro de la ciudad, pero no para ver bien los picos nevados de los Andes, apenas intuidos por encima de la neblina de contaminación, pero los descubriremos al día siguiente, mucho más soleado.

La presencia de banderas en los edificios se explica por las Fiestas Patrias: lucir la enseña chilena es obligatorio.

El día acabó pronto, pero al salir el sol de nuevo, aprovechando el buen tiempo, pondríamos rumbo a Cuaracaví, Valparaiso y Viña del Mar...

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Chile: Santiago de Chile y a por el pisco sagüer

Posteado por: Date una vuelta el 12 abr En: Chile Santiago de Chile - 1 comentario

Nuestra visita a Chile se ve condicionada totalmente por dos factores que no se repetirían a lo largo del viaje. Por un lado, nuestra llegada coincide con las Fiestas Patrías, en las que muchos chilenos se van de Santiago. Según nos comentó el guía el último día, casi un 25% de los habitantes de la ciudad se desplazan a algún otro lugar aprovechando estas fiestas. Por otro lado, en Santiago nos espera una amiga madrileña, Rosa, compañera de mis clases de Aikido y directiva de la delegación local de una empresa española. Rosa enseguida nos sugiere que prescindamos del guía y se ofrece a acompañarnos estos días. Aceptamos, claro, y nos ponemos en sus manos...

Lo que no sabíamos es que a Rosa no le gusta mucho el centro de Santiago: apenas vimos la ciudad pero en el camino al aeropuerto el último día el guía es esforzó amablemente en darnos un sinfín de explicaciones. La ventaja es que gracias a su generosidad y a su flamante coche pudimos ver Valparaiso, Viña del Mar, Curacaví y las nieves de la estación de Colorado, en los Andes.

Llegamos a medio día, aterrizando tras sobrevolar la cordillera de los Andes en un día bastante claro. Impresiona ver las cumbres afiladas tan cerca de las alas del avión, uno no puede evitar recordar a los protagonistas de ¡Viven!. Rosa nos llevó a comer a un interesante restaurante especializado en comida chilena en la zona de Bellavista y probamos un buen pescado. Especialmente interesante el pastel de jaiba, un tipo de cangrejo, muy apreciado allí.

El postre también típico, Mote con Huesillos, que resulta ser una gran copa como de almibar, con un melocotón entero dentro y copos de trigo flotando. Un poco soso, pero lo vimos anunciado en todas partes.

El mayor descubrimiento del primer día fue el omnipresente Piso Sagüer (lo escriben así tal cual), del que enseguida nos hicimos con la receta:

1 parte de pisco 2 partes de zumo de limón 1 cucharadita de clara de huevo 2 cucharaditas de azucar glas se bate en coctelera con hielo abundante, pero se sirve sin el hielo, en vaso ancho y bajo...

Una delicia...

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